Desde 2010 han cerrado 120 establecimientos en España. Sólo quedan 80. Las tiendas eróticas se imponen, todo un cambio de tendencia enfocado hacia la mujer.

Malas vibraciones para los «sex shop». Su existencia peligra, al menos la versión más tradicional de este tipo de establecimientos, en los que su fuerte son o eran las cabinas o minicines donde visionar material pornográfico. Muchos «sex shop» han realizado en estos últimos años importantes inversiones económicas para reconvertir su negocio con nueva tecnología, pero su crisis —la oferta gratuita de contenidos sexuales en la red— y la crisis económica los han fustigado hasta agonizar.

Margarita Antón es la representante legal de la Asociación Española de Comerciantes de Artículos de Sex Shop. Esta organización aglutina el 95% del total de locales de este tipo del país. Hace dos años funcionaban 200. Ahora sólo quedan 80 en toda España. Lo han intentado todo, pero un público más amplio en cuanto a género y edad se decanta ahora por enriquecer su vida sexual con productos de jugueterías eróticas. Son las cremas y los vibradores los que más se demandan, según la asociación que representa a estos negocios.

Cambio de tendencia

«La gente joven ya no consume porno en una tienda, sino que se lo baja de internet, a menos que sea un contenido difícil de encontrar como la zoofilia. La cabina está completamente muerta», informa Antón, quien lamenta que hasta su propio puesto de trabajo está en peligro. La pérdida de ingresos en los últimos tres años, anuncia esta abogada,han llegado hasta el 60%, según sus asociados.

En 2008, el mercado de tiendas eróticas comenzó a florecer y proliferaron multitud de locales de esta índole. Las que han conseguido subsistir, las más veteranas, cuentan con una clientela fiel y notan los efectos de la recesión levemente. Es más, en épocas como navidades o una semana previa al día de San Valentín incrementan sus ventas entre un 20 y un 50%.

Presupuesto erótico

Es el caso de sex shop Lapasionerotica, tienda erótica que abrió en Madrid a finales de los 2010, y es una muestra como ha cambiado el sector erótico en nuestro país. «Es un sector de capricho, lujo y se percibe que la gente ahora gasta menos, pero hay más gente que gasta. Muchos ciudadanos destinan un presupuesto erótico. Son inversiones con las que se obtiene un gran rendimiento. Con un vibrador de 40 euros puedes tener 300 orgasmos. Con la crisis muchas personas pasan más tiempo en casa para no gastar afuera. Prefieren invertir y divertirse con este tipo de objetos», apunta Maria de Lapasionerotica.

La pareja, principal cliente

La clientela es fundamentalmente la pareja, con una franja de edad entre los 25 y los 40. «Éste no es un negocio fácil ni masivo. Ahora la gente busca productos más económicos y nos hemos tenido que adaptar también. Tenemos vibradores desde 10 euros».

 

Este establecimiento no se identifica con los antiguos «sex shop», los que nacieron en los años 70, como el clásico Mundo Fantástico de la calle Atocha, que ha cerrado recientemente uno de sus establecimientos. «Damos atención personalizada, escuchamos y aconsejamos. Nos convertimos en verdaderos confidentes y por eso tenemos un público fiel», explica Maria.

Ofrece su producto también por internet. Los responsables de estos negocios consideran que, aunque cada vez más el público se atreve a abrir sus experiencias sexuales, aún existen muchos prejuicios.

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