Aunque el sexo es un tabú en China, los sex shop se están multiplicando por momentos y se estima que hay unos 200.000 en todo el país, todo un avance en este pais.

Aunque el sexo es un tabú en China, los sex shop se están multiplicando por momentos y no sólo en las grandes ciudades. En chino se llaman "tiendas de salud para adultos" y se estima que hay unos 200.000 en todo el país. Un cambio social reflejado en la película Red Light Revolution, una comedia independiente sobre un joven que abre un sex shop y altera por completo a sus vecinos.

Shun Zi, un pequinés treintañero, se queda sin trabajo y decide abrir un sex shop en un callejón del viejo Pekín. Al principio ningún vecino se atreve a pisar su tienda pero pronto el barrio se revoluciona: circulan las muñecas hinchables, los elixires para la potencia sexual y los penes de goma. Cuando unos agentes quieren cerrar la tienda por escandalosa, los vecinos la defenderán a capa y espada. Este es el argumento de Red Light Revolution, una película dirigida por el australiano Sam Voutas que, hasta ahora, no ha conseguido pasar los filtros de la censura, por lo que está proyectándose en el circuito independiente. "Me crié en China en los años 80 y 90 y he vivido muchos cambios en la calle, pero el que más me ha sorprendido ha sido la aparición de miles de sex shop, por eso quise hacer esta película", cuenta Voutas. "Sólo en Pekín hay más de 2.000".

Los juguetes sexuales, muy populares en la China imperial, fueron totalmente prohibidos durante el maoísmo. En los años 90 nacieron las llamadas "tiendas de salud para adultos". Hoy China fabrica aproximadamente nueve de cada 10 juguetes sexuales del mundo. El Gobierno prohíbe terminantemente las películas y revistas porno, pero permite los accesorios y los sex shop están por todas partes. Un fenómeno social que capta Red Light Revolution.

 

"China es un país milenario, una sociedad conservadora. Este tipo de películas era inimaginable hace unos años", explica Tian Hui Ming, actor histórico del teatro chino que interpreta al padre de Shun Zi. Pese a la reticencia de sus allegados, decidió participar en el proyecto por curiosidad. "Mis amigos me dijeron: Pero si eres un viejo, ¿para qué te metes tú en estas cosas? Otros han reconocido que el proyecto es novedoso e interesante. En cualquier caso es la primera películas china sobre el tema".

Vivid Wang, que encarna a Lily, la copropietaria del sex shop, no le ha dicho aún a sus padres de qué va la película. "A ver si van a pensar que me he metido en la industria del porno... No tengo ni idea de cómo pueden reaccionar si se lo cuento porque son muy conservadores", comenta. "Esta película representa la China moderna. Nada que ver con la imagen que tienen muchos extranjeros de este país que se creen que esto es como las películas de Zhang Yimou, inocencia en el mundo rural", afirma Wang.

Insatisfechos

El sexo en este país es un tabú, al igual que las muestras de afecto en público. Según un estudioonline del año pasado realizado por la Academia China de Ciencias Sociales, más del 25% de los hombres y la mitad de las mujeres se declara insatisfecho con sus relaciones íntimas.

Los juguetes sexuales son parte del remedio para mucha gente, subraya el mismo estudio. Además, se está disparando el negocio por Internet. En junio del año pasado habían facturado en total más de 6 millones de euros anuales.

Deja un comentario